Coronavirus: el «Pozo» de La Poceada del IPLyC crece a ritmo más lento que lo habitual y señalan como causal el confinamiento

El “Pozo” de “La Poceada” crece…pero tarda en crecer y ante el hecho observado por quienes siguen esa opción están los agencieros que le atribuyen a diferentes factores ligados a la crisis desatada por la pandemia de coronavirus. Desde el Instituto Provincial de Lotería y Casinos (IPLyC) admiten que los números descendieron pero solo en la recaudación de “La Nocturna” en Quiniela y de La Poceada asociada con ese sorteo diario.

 

Responsables de agencias y vendedores consultados en Posadas y ciudades del interior provincial hablan de una caída del 50 por ciento en el nivel de las apuestas de la oferta casi siempre millonaria de este juego que con diferentes nombres y opciones fue reeditada hace dos años por el organismo provincial y desde entonces atrae a numerosos interesados.

 

Las anécdotas sobre los distintos ganadores que ya se alzaron con los premios de más de cinco millones o de quienes no solo ganaron el primer premio, sino el segundo y jugoso lugar, se suceden y eran un imán traducido en aumento de los nuevos apostadores para las versiones que seguían.

 

Pero el coronavirus vino a cambiar el mundo -en este caso pequeño- que rodea al popular premio de la Lotería Misionera. “Primero estaba suspendido, después volvió pero con horario adaptado a los horarios de la pandemia y como la gente que normalmente viene a ‘jugar’ conmigo es mayor, seguro que prefieren quedarse en sus casas…porque yo no llego a vender el 30 por ciento que hacía antes del coronavirus”, dice Teresa, vendedora desde hace más de 30 años, en la misma esquina del Oeste posadeño.

 

Idéntico panorama pintó Jorge, que atiende una agencia en el centro de Apóstoles y solía tener colas antes de los cierres de la La Poceada diaria y ahora vio disminuida su clientela “a menos de la mitad”, como lo afirmaron colegas suyos de Jardín América, Puerto Rico y Eldorado.

 

En la agencia 107 de Posadas, la edad, los horarios y “el tiempo después de cada pozo millonario que se paga, hace que la gente venga menos” comentó Andrea, aunque sin precisar porcentajes.

 

Gloria, responsable de otra agencia en la zona de Quaranta y Zapiola en la misma ciudad cree que “cuando el pozo pasa de 5 millones, la gente comienza a jugar; si no, prefiere apostar unos pesitos a la quiniela” y según percibe “la disminución en las ventas de este juego se debe “a la situación económica”.

 

“No es anormal”

El gerente de Juegos en el Instituto Provincial de Loterías y Casinos (IPLyC), Jorge Raimondi, consideró que debe entenderse como “anormal” que el los números del “pozo” no crezcan al mismo ritmo en este momento, porque “suele ocurrir que la cantidad de ticket baja después de que se pagó un gran pozo, como fue el último”.

 

“El nivel que tenemos de ticket está igual a enero o febrero, después de salir un pozo grande. En la Primera Matutina y en la Matutina estamos arriba de lo que veníamos recaudando en enero y febrero; en donde sí bajaron los números es en la Nocturna, porque ahora se juega a las 5 de la tarde y seguramente ese apostador que jugaba a la noche, ahora ya no lo hace”, explicó Raimondi.

 

“La Poceada de la noche y la La Nocturna en Quiniela está en un nivel un poquito más debajo de lo normal”, señaló el gerente, siempre relacionando este dato con la modificación en los horarios que impuso el organismo cuando retomaron la actividad de manera acotada, a partir del 2 de mayo pasado.

 

El juego

La Quiniela Poceada Misionera es una modalidad del juego de quinielas que ofrece el Instituto Provincial de Loterías y Casinos de Misiones, en la que el apostador selecciona ocho números de dos dígitos, de un universo de números que va desde el doble cero al noventa y nueve, asignándose un punto por cada acierto logrado dentro de los veinte lugares que conforman el extracto de la Quiniela Misionera matutina o nocturna Plus del sorteo programado. Para la determinación de aciertos no se considerarán válidas las repeticiones numéricas de los dos últimos dígitos (unidad y decena) que se produzcan durante el sorteo.

Los “Pozos” ya benefició a cientos de familias que se alzaron con diez, doce o quince millones de pesos en las versiones más destacadas y con cifras también importantes en los segundos premios.