TikTok: una red social casi exclusivamente juvenil en el mundo y refugio de adultos en los días de aislamiento social, preventivo y obligatorio en Argentina

Kuliki taka ti…kuliki taka ta”, “Mami ¿que tu quiere?”, “Hay que heavy/’toy sin ti/que tú pensabas que si me soltabas/yo me iba a morir” son algunas de las más repetidas frases que resuenan durante varias horas en la memoria de cientos de miles de nuevos usuarios del fenómeno mundial en cuanto a redes sociales se refiere: Tik Tok, como resultado de las horas de distracción y risas que los tiene atrapados en la red, cada día con mayor intensidad.

 

La red social TikTok fue calificada ya a comienzos de 2019 como “el último gran fenómeno entre los usuarios más jóvenes de Internet” y esa expresión “los más jóvenes” quería decir allá lejos y hace tiempo: niños de entre 6-8 y 16 años. Fue la primera aplicación creada y gestionada por una empresa china que se impuso en Occidente y estuvo “copada” por post-millenials y post-generación Z: niños y -sobre todo- niñas de entre 8 y 16 años que comenzaron usando los dispositivos electrónicos de sus padres o sus hermanos mayores para conectarse a la red.

 

Con TikTok los usuarios pueden crear, editar y compartir en otras redes sus creaciones en videos de 15 segundos. Los medios de comunicación la presentaron en este lado del mundo como “la evolución de Musical.ly, una aplicación musical para adolescentes que la empresa tecnológica china ByteDance compró a finales de 2017 por unos 1.000 millones de dólares, la misma cifra que Facebook pagó por Instagram cinco años antes. En agosto de 2018 fusionó esta plataforma, que ya era bastante popular en Estados Unidos, con Douyin (el nombre que adopta TikTok en China). Desde entonces, sus usuarios han pasado de 100 a 500 millones en todo el mundo y fue la red social que más creció en todo el mundo en 2019”.

 

Se trata de la aplicación china más popular en Occidente, con 1.500 millones de descargas. Su dueño, ByteDance Inc., la empresa emergente (startup) más grande del mundo, tiene una valoración de 75.000 millones de dólares según el análisis de expertos en medir el capital de los demás.

 

Según la plataforma de análisis, Sensor Tower, en los últimos meses tuvo un importante crecimiento, pues en el último trimestre, coincidente con la emergencia sanitaria provocada por el nuevo coronavirus, fue descargada 315 millones de veces en App Store y en Google Play Store combinadas. Los países donde más descargas tuvo en este lapso fueron India, China y los Estados Unidos. No obstante, la cantidad de descargas no representa el número de usuarios activos en la red social, ya que un gran número de personas solo baja la aplicación para ver y participar como espectadora y no subiendo sus producciones.

 

Datos marketineros que seducen a los amantes de los números sostienen que ya durante el verano del hemisferio Sur y más aún durante la cuarentena argentina,  TikTok pasó a ser la principal vía de “escape” para miles de usuarios (y he aquí el dato que revolucionó esta red: de entre 6 y… 80 años) y Argentina es uno de los países donde la franja etaria se amplió hasta incluir a padres, madres, abuelos y abuelas. Músicas pegadizas, clásicos de todos los tiempos, revoleos más o menos graciosos -algunos sensuales- se mezclan para brindar segundos de fama para quien los hace y de alegría para quienes asisten y olvidan por 15 segundos o cinco horas, las muertes y las crisis provocadas por el coronavirus.

 

“Hagámoslo bien argentino”

Sabido es que desde que las “redes sociales” comenzaron a imponerse, reemplazando casi el encuentro personal, también fueron mundos paralelos donde adolescentes y jóvenes daban rienda suelta a su creatividad, lejos de la mirada de los adultos. Otro de los límites superados en la cuarentena argentina: TikTok se volvió el lugar donde los adolescentes comenzaron a interactuar con padres/madres y abuelos/abuelas, además de las mascotas y los vecinos.

 

En esta nueva realidad que dará lugar a muchos tomos de análisis psicanalíticos y/o psiquiátricos, tímidamente primero y de manera mucho más suelta y alegre después, los hijos grababan a sus padres durante alguna actividad en el interior de los hogares donde “cuarentenaban”, obligados por el decreto que imponía el aislamiento social preventivo; luego fueron bromas que tenían a los progenitores como “víctimas”, en escenas que terminaban con risas y abrazos cómplices entre unos y otros. Más tarde, siempre en el contexto argento de cuarentena, comenzaron a aparecer hombres y mujeres solas, repitiendo “challenge” o coreografías con temas pegadizos como forma de conectar con un mundo que latía más allá de las murallas del aislamiento. Y nietos compartiendo juegos y desafíos con sus abuelos, además de las mascotas preferidas, empleadas que superan a sus “patrones” en las técnicas y posibilidades que ofrece la red social en cuanto a efectos.

 

Y surgió “Esperanzita la que trapea”, asociado a quien se pasa el día limpiando o fingiendo limpiar, mientras vuelven a ensuciar para obligarla a limpiar, con voces extrañas en rostros familiares. Se sumaron hombres, mujeres y niños repitiendo el tradicional ritmo centroamericano repite el son “Kiliki taka ti-Kuliki taka ta” y termina con un baile extraño y alegre correría. Y como cada semana, cada día, cada hora requiere de nuevas producciones para no aburrir a un público sediento de más, llego “Hay que heavy/’toy sin ti/que tú pensabas que si me soltabas/yo me iba a morir”, seguido del más alocado de las danzas, generalmente grupal para “celebrar” el desamor de quien fue abandonado/a, pero no le importa; o el desafío coreográfico de  “Dance Monkey” de Tones and I que en nuestro país se transforma en “pura cumbia argentina” y en España ya lo bailan como “cumbión”. La variedad es infinita, en español, en inglés o en el idioma universal de los gestos…para todos los gustos.

 

Y así el 13 de marzo de este año del Covid-19…apareció Nacy Roqueta. Una abuela de 70 años, que dice vivir en Hurlingham, provincia de Buenos Aires. Irrumpió en TikTok haciendo la mímica de «Dance Monkey», uno de los challenges con más reproducciones durante 2019, usando una cucharona de cocina a modo de micrófono. Se transformó en furor después de que la cantante Lali Espósito le escribiera un mensaje de admiración en una de sus publicaciones.

 

La “abuela tiktokera” como la llamó Verónica Lozado al presentarla en su programa en un canal porteño en los últimos días, tiene hoy una cuenta con 130.000 seguidores, más de 600.000 me gusta y miles de comentarios cargados de cariño. Su video más viral logró un número envidiado por muchos usuarios de las diferentes redes: 7,5 millones de reproducciones.

 

En Posadas, aún no con ese número de seguidores ni “like”, Vicky -trabajadora en doble turno en una empresa de cables, esposa y madre de tres hermosos niños- es casi una precursora entre las madres que encontraron en TikTok un bálsamo que la llena de alegría y satisface su espíritu creativo cuando sus tres hijos y esposo ya concilian el sueño en las largas noches de cuarentena hogareña.

 

“¡Amo el TikTok! Es re-divertido”, comienza diciendo y agrega enseguida: “me hace reír mucho y me hace pasar un buen rato”. Como la gran mayoría, Vicky comenzó siendo una espectadora y “reídora” de las “pavadas” que graban otros y unas semanas después se animó a subir videos con la temática que la abruma por estos días: las tareas escolares y las quejas de los grupos de mamás por el mismo tema.

 

Sobre los comienzos como usuaria tiktokera, Vicky señala el momento exacto: cuando su hija de 6 años le pidió subir un video. A esa primera experiencia le sumó otra, donde jugaban y se divertían. Después se sumó uno repitiendo un desafío que -como casi todo en redes sociales- fue muy popular por un tiempo y esta vez, junto a su esposo, en un video donde la propuesta es responder mecánicamente preguntas que intentan demostrar quién conoce más del otro.

 

De los muchos recursos para trabajar la imagen y el sonido en la aplicación, Vicky prefiere distintos formatos de lentes y maquillaje. Pocas veces se anima a mirar a la cámara del celular…salvo este lunes, cuando usó un recurso para agrandar los ojos en un primerísimo primer plano…justo cuando contesta a una pregunta que infiere, se hacen muchos de quienes la conocen: “Qué ¿cómo tengo tiempo para estas pavadas?. Simple…me levanto temprano”, responde mientras inaugura este contacto que pareciera más cercano con quien la mira…la sigue y podría llegar a formularse esa molesta pregunta.

 

Otros jóvenes y mayores en Posadas y en toda la provincia, aguardan en la penumbra, ensayando poses, desafíos y “challenges” mientras reúnen coraje para aparecer en la única red social donde “parecer” es mucho menos importante que “ser”. Autenticidad y frescura, sorpresa y buen humor, transforman a TikTok en un buen recurso para evadir a las noticias catastróficas, en época de pandemia.

 

Caras y caretas

Entre los personajes que más seguidores y like acumulan forman una tribu donde están el doble del actor norteamericano Bruce Willis, porteño el hombre, un calco del exmarido de Demi Moore y fanático hincha del club de Núñez; el actor norteamericano Will Smith, directamente desde México donde estaba filmando cuando comenzó la cuarentena y donde practica para perfeccionar su español. Entre los pocos “famosos” vernáculos “La Sole de Arequito” es una de las más activas, siempre con videos hogareños y alegres; el jugador de Vélez Sarfield y ex de Nicole Neumman, Fabián Cubero y su actual pareja, Mica Viciconte; con menos producciones Alejandro Fantino, filmado por su pareja y sin mucha preproducción; Marcelo Tinelli que se creó una cuenta mientras “cuarenteneaba” en Esquel y en los últimos días la periodista Cristina Pérez que suma “likes” con el mismo carisma con el que se la reconoce durante las ediciones diarias en el noticiero central de Telefe, entre otros.

Todos…adultos, inaugurando otra conquista más sobre el mundo juvenil.

 

Un grupo minoritario entre los nuevos usuarios está formado por los que ya impulsan la creación de espacios definidos por décadas como “los de cuarenta”, “los cinquentones” y aquellos que se suman pero no dejan de sentir “culpas” por invadir un espacio que sentían vedados a sus propias posibilidades pero al cual adhieren desde el encierro hogareño. Y, claro, los mendicantes de “like”, los que exhiben “la pobreza” de las “villas” donde viven, los que muestran sus figuras alejadas de los “modelos” a los que remiten o remitían las “revistas de moda” y claro…un grupo minúsculo de “buscadores de novio/novia”, más otro más pequeño aún, que usan los videos para expulsar de TikTok a sus “enemigos”, los “exhibidores de perfecciones”, como llaman a los usuarios de Instagram y otras redes.

 

ZF

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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